UNA DE ROMANOS...
El sábado, después de celebrar el cumpleaños del pequeño con la familia, le concedí otro deseo: invitar a dos amigos a dormir a casa. Los tres debían realizar un romano a partir de una bola de poliespán. Mientras remataba mi obra de arte entre témperas, papel pinocho y mucha paciencia; gocé al ver cómo ellos jugaban, reían y disfrutaban.
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