| El pasado y el presente del kilómetro 10. Me siento antigua |
CON UN PAR DE MOJONES
Un día de fiesta en la capital. Una excursión a la cima del Puerto de la Quesera, Riaza, por una antigua carretera segoviana. Tonos ocres en las hojas de los robles y las hayas, frío, nieve en lo más alto... Pero mis ojos se detienen en los viejos mojones que indican el kilómetro en el que estamos. Temo que desaparezcan. Mi cámara dispara para guardar en la memoria esa marca de mi infancia, esos viajes interminables por intransitables carreteras donde el tiempo se escurría adivinando a qué provincia pertenecían los coches con los que nos cruzábamos y contabilizando los mojones que encontrábamos por el camino. Ahora los niños no pueden jugar a "las matrículas" y los nuevos mojones no tienen ningún encanto. Una pena.
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