jueves, 29 de septiembre de 2011

La prueba del delito


─Huy, señora, la avería que tiene su lavavajillas no lo cubre la garantía.
─¡Pero si no han pasado dos años desde que lo compré!
─Ya, pero... ─El técnico calló unos segundos, mordisqueó el palillo mugriento que bailaba por su boca, escuchó el ruido que martilleaba el friegaplatos y giró negativamente la cabeza.
─¿Pero qué? ─pregunté intentando contener mi tono de ira descompuesta.
─Verá, este aparato tiene una obstrucción por algún residuo, no es un fallo del equipo. Si quiere lo reparo, pero que conste que además del desplazamiento debo cobrarle la reparación y las posibles piezas que deba sustituir.
Respiré profundamente, intenté relajarme para no clavarle el palillo en la garganta, sonreí con grandes dosis de cinismo y autoricé el arreglo.
En menos de cinco minutos, el técnico me mostró la prueba del delito.
─¡Mire qué gracia! Esta chapa de bebida refrescante bloqueaba la turbina.
Me quedé paralizada, gélida, petrificada. ¿Habré sido yo la culpable? ¿Será la chapa de alguna de mis coca-colas light? ¿Debo confesar mi pecado o mentir para no delatarme? ¿Por qué el seguro o la garantía nunca cubren mis averías? ¿Cómo no le da asco al técnico llevar todo el día un palillo en la boca? Grrrr....

sábado, 24 de septiembre de 2011

Siempre quedan lágrimas


Dicen que con tiempo se asume el  dolor. Falso. Frente al golpe final la tristeza invade de nuevo, los recuerdos disparan al corazón y el adiós se vuelve eterno. 

martes, 20 de septiembre de 2011

Gracias virtuales



Las felicitaciones por mi cumpleaños me han llegado por vía tradicional (personal, teléfono, móvil...) y tecnológica (facebook, e-mail, skype, twitter...). ¡Cuánta emoción! Ay, que a mí me encanta que me feliciten, me tiren de las orejas y, sobre todo, que se acuerden de mí. Mil gracias a todos, desde el corazón y la emoción.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Noches alegres


Por la noche, cena, copas, muchas risas. Por la mañana, ojeras, rímel corrido, cansancio. Por la tarde, ¡siesta! ;-)

viernes, 9 de septiembre de 2011

Kaos en la bañera



Hola, soy un bull terrier al que todo el mundo silba o llama Kaos. Por mi aspecto, fealdad, hocico alargado y orejas puntiguadas la gente huye de mí atemorizada. No temáis, soy muy bueno. Además, a mis años no soy capaz de aterrar a alguien o correr tras él grandes distancias. Aunque me avergüence, debo confesar un secreto: tengo miedo. En las fiestas, cuando gana su equipo de fútbol o en Nochevieja los humanos tiran petardos. Yo me asusto mucho, empiezo a temblar y me oculto en el lugar más insospechado. Ahora escondo mi miedo en la bañera. Por favor, no se lo digas a nadie.
Ladridos afectuosos y lametones.
Kaos, un bull terrier asustado


Si queréis saber más de mí, no dudéis en visitar estos enlaces. Guau, guau.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Pánico en el pinar


Los dedos de mis pies han empezado a echar raíces, un húmedo musgo se asienta sobre mi pelo y una abeja reina me ronda de vez en cuando con la intención de fortificar su colmena sobre mi hombro. Mi historia comenzó una tarde calurosa de verano. Me senté inconscientemente en un merendero para tomar una refrescante coca-cola light. De pronto elevé mi mirada y vi el mensaje sobre la viga de madera: "¡¡¡Tenga cuidado al levantarse de la mesa!!!" Me quedé petrificada, aterrada y "panicada". Desde aquella tarde de verano sigo aquí sentada, mimetizándome con el entorno y sin saber qué hacer. ¿Qué sucederá si me levanto? No lo sé, pero tengo miedo. Por favor, que alguien me ayude.