miércoles, 30 de marzo de 2011

Una de torrijas


Ingredientes imprescindibles

UNA DE TORRIJAS
Empieza la primavera, la operación biquini (en mi caso, bañador ajustado, que al bikini ya no llego) y en los estantes de la panadería aparece el pan de torrijas. El resto de los ingredientes son muy básicos: leche, azúcar, huevos, canela, corteza de limón (según los gustos de cada uno). Al final, nueve torrijas espolvoreadas con azúcar y otras tantas con almíbar. Las miro, las observo, me enamoran con sus susurros y mi amiga la tentación me arrastra hasta ellas. ¡No!, tengo que aguantar. Que se las coman, que se las coman...

PD. La hierbabuena es una licencia para que la foto quedase más bonita y, de paso, mostrar algún fruto de mi huerto.


¿Quién puede resistirse?

jueves, 17 de marzo de 2011

¡Pide un deseo!


La familia (seres que unas veces se quieren, otras se gritan y al final se abrazan) se reúne para celebrar el cumpleaños del "pequeño" de la generación anterior. Pepe, mi hermano, cumple 22 años y además de las velas no podía faltar nuestro clásico: la tarta de mazana. ¡Felicidades, little brother!


viernes, 4 de marzo de 2011

Mi orgonito



Tengo una amiga que la muy bruja es bruja. Además, es una experta reconocida en terapias alternativas, homeopatía, reiki... Un diamante en bruto. Hace tiempo me habló de los orgonitos ─ sustancia compuesta de briznas de metal, resina de poliéster y cobre que transforma la energía negativa en positiva─. Rápidamente le encargué una pirámide para casa y mostré interés por saber si existía en forma de colgante para repeler físicamente todas las energías negativas que me rodean y ahuyentar así el «lado oscuro». Por fin mi orgonito colgante ha llegado. Ahora, después de purificarlo (baño en sal gorda), me siento si cabe más positiva. Eso sí, no permito que nadie lo toque a ver si le quita los poderes...

jueves, 3 de marzo de 2011

Ataque de celos


"Patogolf" es mi nuevo compañero de trabajo. Un regalo inesperado en un día cualquiera. Después de mucho pensarlo, le cedí un hueco en mi escritorio de casa, mi rincón favorito, mi lugar de perdición. Al principio lo miraba con ternura, ¡incluso le hablaba tiernamente! Él musitaba un silencioso "cuac" y mi emoción se desataba. Hace dos días, entre tecla y tecla, le observé de reojo. Ay, una lanza perforó mi orgullo y se desataron mis celos: ¡estaba mirando a mi mini-bote de coca-cola light con ojitos de deseo! ¡Pues por ahí no paso, que la coca-cola es mía!