"Patogolf" es mi nuevo compañero de trabajo. Un regalo inesperado en un día cualquiera. Después de mucho pensarlo, le cedí un hueco en mi escritorio de casa, mi rincón favorito, mi lugar de perdición. Al principio lo miraba con ternura, ¡incluso le hablaba tiernamente! Él musitaba un silencioso "cuac" y mi emoción se desataba. Hace dos días, entre tecla y tecla, le observé de reojo. Ay, una lanza perforó mi orgullo y se desataron mis celos: ¡estaba mirando a mi mini-bote de coca-cola light con ojitos de deseo! ¡Pues por ahí no paso, que la coca-cola es mía!
jueves, 3 de marzo de 2011
Ataque de celos
"Patogolf" es mi nuevo compañero de trabajo. Un regalo inesperado en un día cualquiera. Después de mucho pensarlo, le cedí un hueco en mi escritorio de casa, mi rincón favorito, mi lugar de perdición. Al principio lo miraba con ternura, ¡incluso le hablaba tiernamente! Él musitaba un silencioso "cuac" y mi emoción se desataba. Hace dos días, entre tecla y tecla, le observé de reojo. Ay, una lanza perforó mi orgullo y se desataron mis celos: ¡estaba mirando a mi mini-bote de coca-cola light con ojitos de deseo! ¡Pues por ahí no paso, que la coca-cola es mía!
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