domingo, 8 de septiembre de 2013

Por el forro de tus libros...

Forro, que forro, que forro

Desde hace años en septiembre forro libros. Empecé con los míos del colegio, seguí con los de mis hermanos y ahora forro los de mis hijos. Al principio utilizaba el papel Aironfix (transparente y autoadhesivo), que hay que pegar con esmero, rectitud y ayuda de un trapo para que no salgan pompas ─si salen, se deben explotar con un alfiler como si fueran espinillas, ¡argg!─. Un método de forrado cansado, estresante y odiado. Al percibir mi desesperación forra-libros, mi papelero me recomendó usar los forrafácil (cubiertas transparentes con solapas ajustables y con diversos tamaños según la altura del lomo), una forma rápida de proteger los libros. Sin embargo, mis fieras los destrozaron rápidamente. Este año, cansada y aburrida, he vuelto a los orígenes de mi infancia, al plástico de toda la vida que no se tarda nada en colocar, más económico y que ahora encima parece Aironfix.
Forro, que forro, que forro, pero nunca me forro.

PD. Empiezo el curso con un post muy marujo. ;-)

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