Dicen que los elefantes con la trompa hacia arriba traen suerte pero...
¿Quién me sometió a esta tortura visual?
¿Quién me regaló esta horrible figura hace años?
¿Quién adivinó que no sería capaz de tirarlo a la basura ni regalárselo a otra persona?
¿Quién supo que mi superstición de que me iba a traer suerte me impediría abandonarlo?
Desde que llegó a casa, el elefante hortera habita escondido en un recóndito armario y espero que como las pilas Duracell, dure, dure y dure para que como el desodorante Axe, la suerte no me abandone, pero seamos sinceros es un horror de elefante.
Ahora que lo pienso, ¿leerá el ser que me agració con semejante adefesio este blog?, ¿se estará riendo de mí o sufrirá en silencio?, ¿quién será, será, será?

No hay comentarios:
Publicar un comentario