No tengo medida ni mesura. Lo sé. Me pierden las celebraciones, me encanta que la gente se vaya feliz de casa, adoro mimar a las personas que quiero y, además, me enloquece la cocina. Este sábado entre partido y partido de mis hijos, preparé un sencillo cóctel nocturno para celebrar el cumpleaños de Álvaro: ensalada de piña, pastel de cabracho, langostinos, quesos, mejillones, hojaldres caseros... Para los más pequeños, alitas de pollo barbacoa. De postre, tarta de manzana, un clásico que siempre endulza la vida.


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