¿A quién no le da pereza pelar los ajos cada vez que va a cocinar? ¿Quién no sufre con el olor de ajo que se impregna en las manos? Desde hace tiempo descubrí un secreto culinario que me facilita la vida y me permite utilizar el ajo sin sufrir sus inconvenientes. La solución: pelar varias cabezas de ajos (si se tiene pelador de silicona, mejor, ay, un invento sin el que ya no sé vivir), guardarlos en un bote de cristal y cubrir con aceite de oliva. De esta forma, el ajo aguanta, se evita uno pelarlos cada día y al final tenemos un rico aceite con sabor a ajo. ¿A quién no le gusta la idea?
domingo, 3 de febrero de 2013
Conserva de ajo en acetie
¿A quién no le da pereza pelar los ajos cada vez que va a cocinar? ¿Quién no sufre con el olor de ajo que se impregna en las manos? Desde hace tiempo descubrí un secreto culinario que me facilita la vida y me permite utilizar el ajo sin sufrir sus inconvenientes. La solución: pelar varias cabezas de ajos (si se tiene pelador de silicona, mejor, ay, un invento sin el que ya no sé vivir), guardarlos en un bote de cristal y cubrir con aceite de oliva. De esta forma, el ajo aguanta, se evita uno pelarlos cada día y al final tenemos un rico aceite con sabor a ajo. ¿A quién no le gusta la idea?
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